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Ya que estamos de paso, dejemos huellas bonitas

En estos días he experimentado la pérdida de un amigo; he sentido tristeza porque ya no le voy a ver, pero también he sentido paz porque descansa.

Cada persona es un mundo y cuando alguien se nos va, cada uno lo vive a su manera. Creo que la vivencia es cómo es, de acuerdo a nuestras creencias, miedos... no hay una manera buena o mala de vivirlo. 

Reconozco que al escuchar la frase de “esta vida es una mierda” he pensado: “¡Vaya eso es un poco fuerte!” pero ¿quién soy yo para juzgar que otra persona lo vive así?.

No es asunto mío lo que esa persona piense; al fin y al cabo ¿qué son los pensamientos?, son como las olas, unas más grandes otras más pequeñas, vienen y se van. Lo que sí es asunto mío es identificarme con los pensamientos o no hacerlo. Somos más que nuestros pensamientos, mucho más, cuando yo me identifico con mis pensamientos sufro y cuando no lo hago y dejo que la ola se vaya, simplemente vivo el presente.

En estos días cargaditos de emociones, he observado, que ha habido como un STOP, de repente, en medio del “No me da la vida” paramos de hacer y hacer para tomar consciencia y ser.

Eso sí, no sin que la mente empiece a preguntar porqués, y entonces sentimos rabia, tristeza, enfado…

 

Los “porqués” no son asunto nuestro, mente mía ¡amiga mía!, a la que le encanta etiquetar, comprenderlo todo, cuestionar… Lo siento mucho pero no te puedo contestar, yo no sé porque unos se van antes y otros después, ¡yo no sé nada!, muy poco en realidad; porque estos asuntos no me corresponden, quizás son de Dios, el universo, la energía… eso también cada uno lo concibe a su manera.

Lo que sí percibo es que cuánto más luchamos contra lo que no es nuestro asunto, contra la realidad y lo que es; más sufrimos. Hubo un momento en mi vida por el que me siento muy agradecida, cuando la persona por la que siento un amor muy puro, mi hijo, me mostró al nacer, que yo no tenía el control. A partir de ahí comencé a vivir haciéndome cada día más consciente de la confianza en la vida y a tratarla con humildad. No está siendo fácil, pero la bendigo cuando llegan a mí, personas que me enseñan a hacerlo. Hoy quiero dar las gracias a mi amigo, que se ha ido dejando la humildad como huella y ha marcado mi corazón con esa huella en todos los momentos que compartí con él.

 

¡Sí! humildemente quiero decir que “MERECE LA ALEGRÍA” dejar huellas bonitas.

 

 

*En la vida encontramos tres tipos de asuntos: Los míos, los tuyos y los de la realidad o Dios (esto no se debe entender en un sentido religioso, es más bien una manera de hacer referencia a todo aquello que escapa a nuestro control). Libro “Amar lo que es” de Byron Katie.

 

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